Como todos los bolivianos en martes de carnaval: Evo ch’alló su casa y su chaco

Cochabamba, 5 mar (ABI).- El presidente Evo Morales inició el martes su jornada de trabajo con la tradicional ch’alla de su domicilio en la ciudad de Cochabamba, al centro de Bolivia, acompañado del ministro de Obras Públicas, Oscar Coca, de amigos y vecinos.

El primer presidente indígena de Bolivia es un permanente defensor de las tradiciones y costumbres ya cumplió con esa tradición el pasado viernes con la ch’alla de la Casa Grande del Pueblo y el Palacio Quemado de la ciudad de La Paz junto a autoridades del Ejecutivo, del Legislativo y de los movimientos sociales.

«Hoy, temprano en la mañana, junto a vecinos y amigos, ch’allé mi casa en #Cochabamba, como agradecimiento a nuestra Pachamama que a diario nos da fuerza y salud para trabajar por nuestra querida #Bolivia. Muchas gracias por acompañarnos», escribió el Primer Mandatario en su cuenta en Twitter.

Minutos después se trasladó al trópico del departamento de Cochabamba para proceder a la ch»alla de su terreno y su domicilio en esa región, también con una tradicional ofrenda a la Pachamama o Madre Tierra.

«Nuestras tradiciones se extienden por todo el país. Igual que nuestros abuelos, realizamos un sahumerio como ofrenda a la Pachamama. Hoy ch»allé mi chaco, donde viví hace muchos años y del que tengo lindos recuerdos. ¡Feliz martes de ch»alla!», escribió en otro tuit.

El Jefe de Estado tiene previsto posteriormente conducir el programa «Caminando junto al pueblo», en Radio Kausachun Coca, en la población de Lauka Ñ, en el trópico, como lo hacía en su época de dirigente sindical y en sus primeros años de gobierno.

EL TRONAR DE COHETILLOS ANUNCIÓ EL INICIO DE LA FIESTA EN HONOR A LA PACHAMAMA

En Bolivia se celebra desde temprano el tradicional Martes de Ch’alla

Largas filas se forman desde temprano en la zona del Mercado Campesino para comprar carne. Foto: Álvaro SotomayorLargas filas se forman desde temprano en la zona del Mercado Campesino para comprar carne. Foto: Álvaro Sotomayor

LA PAZ Y SUCRE/ANF Y CORREO DEL SUR.- Una de las tradiciones más arraigadas en Bolivia es el Martes de Ch’alla, jornada en la que las familias acostumbran adornar y agasajar casas, negocios, automóviles, entre otros bienes materiales, y principalmente a la Pachamama o Madre Tierra como una muestra de agradecimiento a los dones recibidos.

Desde tempranas horas de la mañana varios domicilios, en todo el país, “visten” de peculiares formas gracias a los adornos que le ponen sus habitantes quienes creativamente buscan resaltar su agradecimiento a la Pachamama.

Banderines, flores, globos, confites, frutas, entre otros artículos, cuelgan de los muros y las ventanas, mientras el tronar de los cohetillos anuncian el inicio del Martes de Ch’alla.

En Sucre, como en otras ciudades, lo tradicional en Martes de Ch’alla es compartir una parrillada en familia.

Para comprar carne, en la zona del Mercado Campesino, esta mañana desde temprano se vio a gente haciendo incluso doble fila. Mientras tanto, los propietarios de las carnicerías invitaban carne y un vaso de cerveza.

El presidente Evo Morales recordó este día vía Twitter: “De norte a sur y de este a oeste, los bolivianos hemos celebrado y cumplido nuestras tradiciones. Con el martes de ch’alla, hoy cerramos los principales festejos del carnaval 2019; tras rendirle ofrenda a la Pachamama, estamos listos para volver al trabajo por nuestra #Bolivia”.

Un acto espiritual

“Se trata de un acto espiritual que se materializa fundamentalmente en la ofrenda de la bebida, de la comida, de la música a la Pachamama (…) un tiempo de agradecimiento a la Madre Tierra”, explicó el sociólogo David Quispe en una entrevista ofrecida al programa “Todo a Pulmón” de Cadena “A”.

Las libaciones a la Madre Tierra no pueden faltar y para ello el alcohol, el vino y la cerveza están presentes. Del mismo modo, se desarrolla la k’oa, un ritual de reciprocidad y ofrenda a la Pachamama en el que se ofrece una mesa dulce que es consumido por el fuego.

“Si hacemos un desmontaje de esta mesa dulce, contiene elementos vegetales, incienso, k’oa; minerales como la representación de la plata y el oro;  animales como el cebo de la llama. En suma, la mesa representa la síntesis de una realidad que no es solo andina y que es símbolo de agradecimiento”, explicó.

Esta costumbre, de origen rural aymara, supo trasladarse a los nueve departamentos y en la actualidad puede asegurarse que es una tradición infaltable en el valle, oriente y chaco boliviano.

Una de las razones lógicas de su expansión es la migración de gente que práctica esta tradición y la enraíza en sus futuras generaciones, Sin embargo, para Quispe esta costumbre debe ser solo concebida desde la perspectiva andina.

“La ch’alla tiene un origen ancestral y también debe concebirse desde la visión  amazónica y costeña porque estos pueblos y sus legados precoloniales tienen una amplitud de conocimiento espacial”, agregó.

La ch’alla, sinónimo de agradecimiento 

Según el sociólogo, la ch’alla se ubica en el “jallu pacha” o tiempo de lluvia, época  que desde la concepción aymara se explicada dentro de una “lógica seminal, una relación de padre y madre”.

“Esta lógica tiene que ver con la fecundación del padre a la madre y esto se visibiliza con la lluvia. Es la madre la que fecunda y en el tiempo de la ‘anata’ o tiempo del juego se ven los primeros frutos que la Pachamama ofrece”, explicó.

Para Quispe este es un “tiempo de la fertilidad de la Madre Tierra que produce y entrega dones a los hijos”, quienes deben agradecer todo lo que les ofrecido.

“Lo que se recibe debe retribuirse y por eso resalta la lógica de la reciprocidad donde los hijos deben agradecer. Es el tiempo de los primeros productos agrícolas. Lo que hacen lo hombres es agradecer por todos los dones recibidos y se genera un tiempo de dialogo con las cosas que recibieron. Agradecer por el auto, por la casa, por el sacrificio de uno mismo”, dijo.

Un reencuentro con la naturaleza

Quispe aseguró que fuera del ritualismo, la práctica de la ch’alla deja una enseñanza sobre el reencuentro con la naturaleza y su reconocimiento porque “la Pachamama no da así no más, la Pachamama pare con esfuerzo y hay que reconocerla”.

“Aquí hay una aprendizaje profundo porque nos olvidamos del cuidado que merece la naturaleza y este tipo de prácticas nos enseñan un reencuentro con la naturaleza”, refirió.