Evo y Álvaro inauguran la Casa Grande del Pueblo con rituales ancestrales y una fiesta cultural

La Paz, 9 ago (ABI).- El presidente Evo Morales, junto al vicepresidente Álvaro García Linera y el gabinete ministerial, inauguró el jueves por la tarde la Casa Grande del Pueblo, construida en la parte posterior del Palacio Quemado, con rituales ancestrales y una fiesta cultural autóctona en los que estuvieron presentes las organizaciones y movimientos sociales del país.

    La inauguración de esa nueva infraestructura, que apunta a dejar de lado a un Estado inquilino, comenzó a las 17h00 locales con una masiva marcha de organizaciones sociales que se inició en la histórica plaza San Francisco de la ciudad andina de La Paz, sede política de Bolivia. 

    Amautas andinos acompañaron a Morales a encender la tradicional mesa de ofrenda a la Madre Tierra por la conclusión y entrega de esa obra, que demandó una inversión de 240 millones de bolivianos, tras dejar Palacio Quemado con una ceremonia ancestral.

    “Hermanas y hermanos de verdad es una alegría estar con el pueblo boliviano inaugurando esta linda obra para el pueblo paceño y boliviano. Es un símbolo de nuestra identidad y nacionalidad y un símbolo del Estado Plurinacional”, dijo el presidente indígena.

    Explicó que la Casa Grande del Pueblo fue construida para dejar atrás al Estado inquilino y centralizar al Ejecutivo para atender mejor las necesidades de la población boliviana.

    Además, indicó que con esa infraestructura para el Ejecutivo se deja un Palacio Quemado donde -según la historia- fueron asesinados al menos tres presidentes (Manuel Isidoro Belzu, Agustín Morales y Gualberto Villarroel) y se realizaron varios fusilamientos y descuartizamientos a rebeldes que lucharon por la libertad y la patria.

    El Palacio de Gobierno o Quemado, un edificio de 1551, construido en la plaza Murillo de La Paz, para el mandatario indígena es un símbolo de los gobiernos neoliberales que despojaron al Estado de su riqueza, su patrimonio y su memoria.

    “Hoy día dejamos el palacio colonial para venirnos a la Casa Grande del Estado Plurinacional de Bolivia gracias a la lucha y a la unidad del pueblo boliviano”, afirmó Morales, tras resumir la historia del Palacio Quemado, instalación que, a partir de esta jornada, se convertirá en un museo y servirá para actos protocolares.

    La Casa Grande del Pueblo recoge elementos arquitectónicos tiwanacotas y sus espacios llevan nombres de líderes indígenas y regiones ancestrales del país.

    La nueva infraestructura comenzó a construirse en diciembre de 2014, cuenta con 26 pisos, un auditorio y un helipuerto, para albergar a la población y movimientos sociales.

    En el acto, el mandatario boliviano proyecto construir aún más edificios para “centralizar” el Ejecutivo y lamentó que no existan muchos espacios en la ciudad de La Paz para ese cometido.

    Ante esa situación, expresó su deseo de que la Alcaldía de La Paz conceda algunos terrenos para levantar nuevos edificios para el Estado.

    “Las nuevas generaciones ya quieren modernidad. Esa es la juventud, ya quieren dotarnos de nuevas infraestructuras”, dijo.

 

    El ministro de la Presidencia, Alfredo Rada, resaltó el acompañamiento de las organizaciones y movimientos sociales de Bolivia en la inauguración de esa obra, que recibirá y atenderá a todos los bolivianos sin distinción.

    “La casa del pueblo es una necesidad y la necesidad no es lujo. Nos alegra mucho que el pueblo, con su Central Obrera Boliviana, esté acompañando a un Gobierno que es de los movimientos sociales”, manifestó.

    El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Cesar Cocarico, destacó la construcción de esa infraestructura, que albergará a cinco ministerios de Estado, y afirmó que fortalece al aparato estatal para la atención de las necesidades de la población boliviana.

    “Estoy contento es un fortalecimiento a las entidades del Estado, considero que siempre es bueno tener una casa propia”, dijo la autoridad, quien -minutos antes- se despidió del Palacio Quemado junto a sus pares de otras carteras de Estado. 

    Por su parte, el ministro de Minería y Metalurgia, Cesar Navarro, señaló que la construcción de la Casa Grande del Pueblo es un paso “sustantivo” para el desarrollo de Bolivia, sin desmerecer la importancia que tiene el Palacio Quemado para la historia del país, que -a su juicio- constata que “nunca los gobiernos en representación del Estado construyeron una estructura para desarrollar el funcionamiento de la institucionalidad estatal”.

    Tras la inauguración, el cardenal Toribio Ticona, bendijo la Casa Grande del Pueblo, pidió por la unidad y sugirió que se construyan pequeñas casas en los nueve departamentos del país.

INAUGURAN LA CASA GRANDE DEL PUEBLO, QUE RECUPERA LA IDENTIDAD BOLIVIANA

El presidente Evo Morales durante su discurso en la inauguración de la Casa Grande del Pueblo, que contó con la presencia del Cardenal.
Foto: José Lirauze

Juan F. Cori Charca / Cambio.- Junto con miles de personas, el presidente Evo Morales y todo el Órgano Ejecutivo dejaron ayer el Palacio Quemado, símbolo del Estado colonial, e inauguraron la Casa Grande del Pueblo, que recupera la identidad boliviana que fue relegada en la etapa republicana.

Ante un auditorio repleto, Morales —que lució el mismo traje que utilizó el 22 de enero de 2006, cuando juró a la presidencia del país— justificó la construcción del nuevo edificio, cuyo objetivo es “acabar con el Estado inquilino” y recuperar la identidad de los pueblos ancestrales de Bolivia, de la cual carecía el Palacio Quemado.

“Después de tantos años, ahora los movimientos sociales indígenas construimos; recuperamos nuestra identidad para construir esta Casa Grande del Pueblo”, expresó Morales.

Durante su discurso, que fue precedido por una ceremonia ancestral para agradecer a la Madre Tierra, Morales hizo un repaso de la historia del Palacio Quemado, marcada por las peleas fruto de los intereses políticos, primero, entre los invasores y, después, entre quienes alentaron políticas del saqueo de Bolivia.

Así recordó que el Palacio Quemado tiene como antecedente que donde está ubicado se erigió en 1562 el denominado cabildo, que en realidad era una cárcel donde los líderes indígenas fueron encarcelados, como Bartolina Sisa, además torturada y posteriormente descuartizada en la plaza Murillo.

Refirió que en el Palacio Quemado, que fue inaugurado en 1853, fueron asesinados tres presidentes: Manuel Isidoro Belzu (1865) Agustín Morales (1872) y Gualberto Villarroel (1946).

Con ello, el Jefe de Estado concluyó que “ese Palacio de Gobierno no sólo fue el símbolo del poder político de Bolivia, sino también el símbolo del dolor y sangre con que estaban manchadas sus paredes y ladrillos”.

“Siento que nunca pensaban en Bolivia desde ese Palacio”, expresó el Presidente.

Basado en esos antecedentes, Morales defendió la Casa Grande del Pueblo como el símbolo del Estado Plurinacional de Bolivia, pues recupera las características de la arquitectura tiwanakota de solidez, sencillez, monumentalidad y simetría.

Además, en su interior se recuperan, en pinturas y tejidos, las culturas del oriente y del valle del país.

Refirió que el edificio, construido en 874 días, y el Teleférico se constituyen en un patrimonio de los paceños y bolivianos.

Anticipó que la nueva construcción será abierta a la población, pues se permitirá que se realicen las graduaciones de las promociones, que los recién casados la visiten, al igual que los jóvenes durante los fines de semana.

Después de afirmar que en cinco años se recuperarán los 35 millones de dólares que costó la nueva infraestructura, que además cobijará a los ministerios de la Presidencia, Comunicación, Culturas, Medio Ambiente y Agua, y de Energía, Morales dijo que su objetivo es continuar dotando de infraestructura a la administración estatal.

Pidió a la Alcaldía de La Paz que ayude en ese propósito e identifique un manzano para reunir a todas las dependencias del Ejecutivo.
“Tenemos que seguir pensando y planificando para una buena gestión para toda Bolivia”, dijo.

Luego del discurso del Jefe de Estado, el cardenal Toribio Ticona —definido por Morales como el “cardenal de los pobres”— realizó la bendición de la Casa Grande del Pueblo.

Durante su ceremonia pidió construir más “casas pequeñas del pueblo” en el resto del país y también convocó a hacer a un lado las “rencillas y egoísmos” para trabajar por el progreso y desarrollo que los bolivianos necesitan.

La noche se cerró con una velada cultural en la plaza Murillo, que fue abarrotada por centenares de personas que portaban la tricolor nacional y wiphalas.

“Se pone al Estado a la altura que se merece”

El histórico dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB) Édgar ‘Huracán’ Ramírez afirmó que con la Casa Grande del Pueblo el Gobierno nacional pone al Estado Plurinacional de Bolivia a la altura que se merece.

“Con esta construcción, el Gobierno está poniendo al Estado Plurinacional de Bolivia a la altura que se merece, porque si no hubiese hecho esta obra este gobierno, este Estado, continuaríamos habitando aquello (Palacio de Gobierno) que tenemos que convertirlo en museo”, afirmó Ramírez.

El también integrante de la Comisión de la Verdad, que investiga el período de las dictaduras en el país, recordó que una de sus visitas al antiguo Palacio Quemado la hizo junto con Juan Lechín Oquendo, dirigente de la COB, en la gestión del presidente Hernán Siles Zuazo. En esa ocasión “faltaba que nos toquen las partes íntimas para entrar al Palacio”, contó.

Por ello, le agradeció de forma infinita al Jefe de Estado.

Indicó que la Casa Grande del Pueblo marca un momento trascendental en el país y rechazó las críticas en torno al nuevo edificio, que cobijará a cinco ministerios y centralizará la labor del Órgano Ejecutivo.

En tanto, el secretario general de la COB, Juan Carlos Huarachi, dijo: Con la nueva Casa Grande del Pueblo “dejamos de ser inquilinos” porque “tenemos nuestra propia casa, nuestra propia identidad”.

Señaló que con el cierre del Palacio Quemado se deja en el pasado las megacoaliciones y las dictaduras.