Movilización de los “21F” terminó con una persona muerta y ataques violentos

Por Gonzalo Pérez Bejar/DIARIO CAMBIO.- Como político definió el ministro de Gobierno, Carlos Romero, el paro cumplido ayer por al menos tres sectores que se oponen a la nueva candidatura del presidente Evo Morales para los comicios de 2019. Dijo que no se logró paralizar el país, que se causó la muerte de una persona en Riberalta y que la medida tuvo más impacto en Santa Cruz.

“Fue un paro cívico con contenidos altamente políticos y el informe es que la producción y los servicios fueron normales”, afirmó Romero en un primer reporte al mediodía.

Ya por la tarde, a las 16.00, el Ministro apuntó que en varias de las ciudades donde se realizaron bloqueos con contenedores de basura, sillas y otros utensilios, la situación retornó a la normalidad.

Lamentó las acciones de violencia que se generaron en algunas ciudades y el deceso de Suleydi Estívariz López (56) después de que los movilizados la agredieron en Riberalta, Beni.

Dijo que también se registraron agresiones por parte de bloqueadores a una persona de la tercera edad en Santa Cruz.

Según el informe de Romero, las personas que participaron en la jornada de movilización no sobrepasan las cinco mil e identificó como promotores a “líderes de partidos políticos, dirigentes de comités cívicos funcionales a la oposición y personas de las plataformas ciudadanas que convergen con las acciones de la derecha”.

Ahí ubicó a los candidatos a la presidencia Carlos Mesa, Víctor Hugo Cárdenas y Óscar Ortiz; el alcalde de La Paz, Luis Revilla, y los gobernadores de Santa Cruz, Rubén Costas, y de Tarija, Adrián Oliva.

Además, incluyó a los integrantes del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conalde), al rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Waldo Albarracín, y a representantes de plataformas ciudadanas como “Somos Bolivia”, “Bolivia dijo No”, “Otra izquierda es posible”, “G21”, entre otras.

Durante un acto en el municipio de Villa Tunari, Cochabamba, el presidente Evo Morales aludió al paro: “Esta concentración es más grande que la marcha, la concentración de la derecha que está en La Paz. Han contado hace un momento, 520 estaban llegando a La Paz y aquí deben estar por lo menos 2.000 compañeros”, afirmó Morales.

Señaló además que las denominadas plataformas que se oponen a su nueva postulación, amparada en la sentencia constitucional 084/2017, son “alfombras de la derecha”.

“Llegaron a la ciudad de La Paz con 500, seguramente algunos mirones se sumaron. A veces yo digo, hermanos y hermanas, soy capaz de pasar taller-seminario para que aprendan cómo se marcha, cómo se organiza, cómo se hace aceptar con el pueblo las marchas porque no es sencillo marchar pues, pero cuando planteamos para Bolivia todos se suman en las ciudades”, agregó el Jefe de Estado.

Normalidad

El ministro de Trabajo, Héctor Hinojosa, aseguró que “la actividad laboral en el país se desarrolló con normalidad”.

“Los trabajadores realizan un paro, eso debemos dejar en claro, pero éste es un bloqueo y no es un paro; paro no existe en el país, lo que existen son puntos de bloqueo que obstaculizan el libre tránsito de las personas”, señaló.

Romero mencionó que en las ciudades de La Paz y Santa Cruz se registró la mayor cantidad de personas movilizadas. Sin embargo, en ambas capitales los vuelos nacionales e internacionales fueron normales. De la misma manera las terminales terrestres no cerraron sus puertas y atendieron.

En la ciudad de La Paz los que salieron a bloquear, dijo Romero, fueron funcionarios de la Alcaldía Municipal. Sobre El Alto, indicó que hubo un intento de bloqueo, pero que fue impedido por los comerciantes de la feria 16 de Julio.

Similar panorama se registró en otros departamentos donde la oposición controla gobernaciones o municipios.

En otras capitales de departamento como Tarija, Cochabamba, Sucre, Potosí y Oruro, los movilizados no pasaron del centenar de personas que formaron pequeños bloqueos que no tuvieron incidencia en el desarrollo de las actividades.

En cuanto a la marcha que llegó de la localidad de Konani a La Paz, afirmó que ésta estaba compuesta por unas 90 personas, a la cual se sumaron otras 400 en la ciudad de El Alto. Se constató que la columna no pasó de las cinco cuadras. En tanto que de la marcha que llegó desde los Yungas, la autoridad indicó que estaba conformada por al menos 40 personas.

A su arribo a la plaza Abaroa, los movilizados realizaron un mitin y demandaron abrogar la Ley de Organizaciones Políticas, anular la sentencia constitucional 084/2017, suspender las elecciones primarias del 27 de enero de 2019 y la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Sin embargo, estas peticiones no fueron asimiladas por los dirigentes cívicos que alentaron el paro. El presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Fernando Cuéllar, indicó que hoy, en una reunión en Cochabamba, se difinirán las acciones que se asumirán.

El ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Eugenio Rojas, afirmó que con este tipo de medidas, como el paro, la oposición busca desgastar la imagen del presidente Evo Morales y deslegitimar al Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Los legisladores del MAS-IPSP Víctor Borda y Franklin Flores señalaron, por separado, que esta movilización no defiende los intereses colectivos

Riberalta: una mujer de 56 años perdió la vida después de ser agredida por activistas del 21F

Suleydi Estívariz López (56) perdió la vida ayer después de ser agredida por activistas del 21F, cuando intentaba evitar que le cierren su negocio en Riberalta, Beni, informó el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

“Este hecho que derivó en una suerte de homicidio culposo provocado por matones contratados por el Comité Cívico de Riberalta, seguramente la investigación judicial tendrá que confirmar o descartar esa denuncia que hacen los familiares de la persona fallecida”, declaró en conferencia de prensa.

Romero, con el apoyo de una serie de videos, detalló cómo un grupo de motociclistas y activistas, que se dicen defensores de la democracia, recorrieron la ciudad para obligar el cierre de la terminal de buses de Riberalta, norte del Beni, al igual que la Alcaldía Municipal, las oficinas de la regional de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), de una gasolinera y de un mercado.

“Estas personas que se autocalifican como defensores de la democracia, en actitud de matonaje con bandas callejeras, armadas con palos, amedrentaron a la población”, denunció la autoridad.

El lamentable hecho se produjo —dijo— cuando “esos matones” que transitaban en sus motocicletas pretendieron obligar a Suleydi Estívariz a cerrar su tienda de abarrotes. Estívariz se resistió y discutió con los supuestos cívicos.

En ello, una vecina se aproxima para defender a la comerciante e intenta reflexionar a los activistas para que no continúen con sus amenazas.

Ahí es agredida, “recibió un empujón” que la hizo caer y se golpeó la cabeza, y a los pocos minutos perdió la vida, relató Romero.

El sobrino, de quien no se conoció el nombre, denunció que los manifestantes no respetaron su edad ni su condición de mujer. Dijo que cayó al piso y cuando la levantó se cercioró de que estaba gravemente herida. “Era un taxista (…) La vi discutir y luego caer”, dijo.

El esposo de Estívariz, Ademar Siviora, responsabilizó del fallecimiento a los dirigentes cívicos de Riberalta que hicieron cumplir a presión el paro en ese municipio beniano.

A través de su cuenta de Twitter, el presidente Evo Morales lamentó el deceso de Estívariz: “Lamentamos profundamente la muerte de la hermana Suleydi Estívariz López, a causa de agresiones de seguidores de la oposición que obligaban a la gente a cerrar sus negocios en Riberalta. Condenamos este exceso. Nuestras condolencias a su familia y al pueblo riberalteño”.

Muere mujer en Riberalta en violenta manifestación de oposición conservadora en Bolivia 

La Paz, 6 dic (ABI).- El empellón que segó la vida a Suleyde Estívarez López, de 52 años, que intentó evitar que quienes decían defender la democracia no le desbarataran su único medio de vida, una pulpería en la ciudad de Riberalta, en el amazónico departamento de Beni, rubricó la medida de fuerza con que la oposición boliviana combatió el jueves la candidatura del presidente Evo Morales para las elecciones de fines de 2019.

    La mujer, que arrendaba en una  barriada pobre de Riberalta, a 922 km al oeste de La Paz, se negó a acatar la orden que su contradictor le dictó, bajar las persianas de su negocio.

    Estívarez López, que comía al día de las ventas, según explicó un vecino, fue a dar contra el pedal de la motocicleta que montaba su agresor y murió en el acto.

    El parte médico describió una “hemorragia subaracnoidea” lo que detonó “un accidente  cerebro vascular hemorrágico”.

    La jornada movida por la oposición conservadora de Bolivia, que dijo perseguir un bien pacífico, mostró también a grupos de manifestantes escondidos en esparadrapos que atacaron durante horas con ruindad a la Policía que inerme custodió las instalaciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE), en el corazón de La Paz, y que dejó en estado crítico a un uniformado embestido con una filosa estaca y a varios de sus camaradas con lesiones y heridas de diversa consideración, de acuerdo con el Comando Nacional de la Policía.

    En lógica de horda, los atacantes, en su mayoría imberbes, lanzaron piedras contra los agentes, rompieron los pisos de la Plaza Abaroa, a unos de cuyos costados de alza el TSE, y hasta trataron de prenderles fuego.

    El saldo de una jornada prevista por la oposición para tumbar la candidatura de Morales -instituida por el Tribunal garante de la Constitución y homologada hace horas por el TSE, lo mismo que otras 7, entre otras del expresidente Carlos Mesa (2003-05) y su igual liberal expresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-97)-, que discurrió en la mañana y parte de la tarde sin poder alcanzar su objetivo de paralizar el aparato productivo boliviano, tornó violenta y las tensiones se dispararon al entrar la noche.

    Estívarez López que padecía una afección cardiaca salió de su casa cuando vio que activistas del 21F o, lo que es lo mismo, contra la candidatura de Morales y que proclaman defender la supuestamente “democracia herida de muerte”, entraron a su local de expendio para intimarle que cierre y que así sume a la protesta contra el presidente indígena de izquierdas.

    Uno de ellos, cuyo nombre y paradero se desconocen por el momento y que le provocó la muerte al empujarla y hacerle caer, de acuerdo con testigos, le había preferido insultos antes de darle el desgraciado empellón, contó a la televisión local, su familiar Lucia Suárez González.

    El esposo de la mujer, que entre sollozos no alcanzó ni siquiera a decir su nombre, culpó a los “organizadores” de la jornada cívica de protesta, que el Gobierno tachó de “violenta y política”, según el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

    El presidente Morales lamentó la muerte de Estívarez López.

    “Lamentamos profundamente la muerte de la hermana Suleydi Estívariz López, a causa de agresiones de seguidores de la oposición que obligaban a la gente a cerrar sus negocios en Riberalta. Condenamos este exceso. Nuestras condolencias a su familia y al pueblo riberalteño”, manifestó en su cuenta en Twitter.

     El Defensor del Pueblo de Bolivia, David Tezanos Pinto, dijo el jueves que el deceso de la mujer en medio de las protestas de las plataformas ciudadanas de oposición, llama a deplorar hechos de violencia y a sus incitadores. 

    “El fallecimiento de la señora S.E.L. de 56 años de edad, en la ciudad de Riberalta, tras desvanecerse cuando trataba de apaciguar un hecho violento, no puede pasar desapercibido, sino que llama al pueblo boliviano a deplorar la violencia y a sus incitadores; deja en evidencia el riesgo en el que se exponen o se encuentran las poblaciones vulnerables, como son las niñas, los adolescentes, las personas adultas mayores y otros”, indicó, citado en un boletín institucional.

    La violencia se contagió a la ciudad central de Cochabamba, donde manifestantes anti Evo intentaban tomar las oficinas del TSE hacia las 20h30 locales del jueves, de acuerdo con medios de prensa.

     “Condenamos enérgicamente los actos de violencia, racismo,discriminación de los grupos del 21 F que atacaron a personas que no querían sumarse al paro. Existe un desenlace fatal, el fallecimiento de la Sra Suleyde Estivarez en Riberalta como producto de esos actos de violencia”, escribió en redes sociales la diputado Sonia Brito.

    La oposición boliviana metió presión con cortes de ruta en suburbios de clase media de las principales ciudades del país, a un año de la verificación de las elecciones nacionales.

    Encarnada por el expresidente Carlos Mesa, el acaudalado empresario Samuel Doria Medina, el gobernador de Santa Cruz y el aliado del primero, el alcalde de La Paz Luis Revilla, la oposición rechaza la resolución el TSE. 

    Hasta con piquetes de legisladores en supuesta huelga de hambre, con la llegada a La Paz de esmirriadas columnas de activistas que caminaron días para manifestar su adversación a la postulación presidencial de Morales, la oposición intenta recaudar afectos para enervar una campaña focal que podría durar 6 meses, antes de la campaña electoral boliviana propiamente dicha de cara a los comicios.

    En conferencia de prensa, Romero dijo, a manera de síntesis, que los bolivianos desoyeron la convocatoria al paro “político” que hicieron plataformas ciudadanas y opositores.

     Las actividades se cumplieron con “absoluta normalidad” en Bolivia, mantuvo.

    “La convocatoria a un paro político denominado paro cívico ha sido desoída por la población boliviana, eso está claro, eso es objetivo, eso se lo vio en las calles, en caminos, en la industria”, dijo en conferencia de prensa.

    Romero manifestó que el Gobierno otorgó garantías necesarias para las movilizaciones y nadie interfirió las protestas.