Tras ser detenido en Bolivia Cesare Battisti, condenado a cadena perpetua, fue entregado a Italia

La Paz, 13 ene (ABI).- El Gobierno boliviano entregó el domingo al exguerrillero italiano, considerado terrorista en su país, Cesari Battisti, a efectivos de Interpol Italia, en el Aeropuerto Internacional de Viru Viru de Santa Cruz, bajo la figura de «salida obligatoria» por su irregular ingreso al país.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, explicó, en declaraciones a El Deber, que el traslado del ciudadano italiano no se da bajo la figura de extradición, sino de «salida obligatoria», puesto que su ingreso al país fue irregular.

«En aplicación de la Ley 370 de Migración, se emitió la resolución con la que se dispone su salida obligatoria de Bolivia por su condición ilegal», añadió Romero.

Tras una espera de tres horas en el aeropuerto de Viru Viru, donde se encontraban el embajador italiano Plácido Vigo, el representante de la defensoría del Pueblo en Santa Cruz, Jorge Paz y autoridades de Interpol; el avión decoló a las 17.00 y se prevé que llegue a Roma, cerca de las 14.00 de este lunes (10:00 hora boliviana), donde lo recibirá el ministro del Interior Matteo Salvini, informó El Deber.

Según antecedentes, el italiano fue integrante de la banda Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), un brazo de las Brigadas Rojas, y fue condenado a cadena perpetua, acusado de cuatro homicidios, entre 1977 y 1979, que él niega haber cometido.

La detención del activista se produce cuando se encontraba prófugo desde diciembre último, después de que la Corte Suprema brasileña ordenara su arresto el 13 de ese mes para proceder a su extradición al país europeo y, el entonces presidente Michel Temer, firmara el decreto para ello.

La noticia de la captura de Battisti fue celebrada por la clase política italiana.

El ministro del Interior Matteo Salvini de Italia agradeció al presidente Bolsonaro la colaboración, así como a las autoridades bolivianas, y afirmó que Battisti es «un delincuente que no merece una cómoda vida en la playa sino acabar sus días en la cárcel».

Salvini agregó: «Mi primer pensamiento va a los familiares de las víctimas de este asesino, que durante demasiado tiempo gozó una vida que vilmente quitó a otros, protegido por la izquierda de medio mundo».

Cesare Battisti fue devuelto a Italia desde Bolivia tras un operativo de película

Fotografía tomada por el Ministerio del Interior de Italia que muestra al exactivista de extrema izquierda Cesare Battisti sentado a bordo del avión que lo trasladó a ese país. Foto: AFP

Fotografía tomada por el Ministerio del Interior de Italia que muestra al exactivista de extrema izquierda Cesare Battisti sentado a bordo del avión que lo trasladó a ese país. Foto: AFP

La Razón Digital / AFP / Santa Cruz de la Sierra.- La saga del italiano prófugo Cesare Battisti terminó este domingo en Santa Cruz de la Sierra, cuando el exactivista de extrema izquierda abordó bajo custodia italiana un avión con destino a Roma, donde le espera una condena perpetua por homicidios y acciones violentas de los «años de plomo» de la guerra fría.

Como la del Che Guevara –aunque sin final fatal–, la aventura del revolucionario Battisti, de 64 años, tuvo epílogo en Bolivia, al ser detenido el sábado a las 18.50 por agentes bolivianos de Interpol en coordinación con colegas italianos, en una calle de esta ciudad del este del país andino, limítrofe con Brasil.

Un día más tarde y tras el rechazo a una solicitud de asilo a la Bolivia de Evo Morales, Battisti era remitido a autoridades italianas llegadas en avión especial desde Roma.

Estaba prófugo desde diciembre, cuando huyó de Brasil, donde en un pasado había hallado refugio bajo el gobierno del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

El Falcon 900 blanco con policías y miembros de los servicios secretos que el gobierno italiano envió este mismo domingo para buscarlo había aterrizado poco después de las 15H00 locales (19H00 GMT) y se lo llevó menos de dos horas más tarde, apenas el tiempo necesario para volver a llenar los tanques de combustible.

El jefe del gobierno italiano Giuseppe Conte había adelantado poco antes detalles de la operación de traslado, luego de mantener una conversación telefónica con el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Dolor de cabeza para Morales

La operación secreta que llevó a su ubicación y rastreo desde fin de año, antes de su captura este fin de semana, también fue digna de una película de espionaje.

Fuentes bolivianas cercanas a la investigación indicaron a la AFP que el italiano, que lucía barba candado y tenía «aliento alcohólico» cuando fue detenido, estaba en posesión de documentación brasileña, celular y tarjeta de crédito a su nombre. Permaneció detenido hasta su salida de Bolivia en locales de Interpol en Santa Cruz.

Durante todo el domingo, el caso Battisti fue objeto de un intenso juego de ping pong político, judicial y diplomático entre Roma, Brasilia y La Paz a la hora de definir su suerte.

El ministro de Gabinete de Seguridad Institucional brasileño Augusto Heleno había asegurado horas atrás que, antes de ser enviado a Italia, Battisti haría una escala en Brasil, algo que finalmente nunca sucedió.

Allí, el gobierno ultraderechista de Bolsonaro había prometido devolverlo como un «regalo» a Italia –donde también gobiernan  conservadores–, poniendo fin a una era de afinidad entre gobiernos de izquierda y activistas responsables de hechos de violencia durante los «años de plomo» de la guerra fría.

«Se acabó el picnic»

El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del jefe de Estado brasileño, tuiteó exultante el domingo que «Brasil ya no es tierra de bandidos». «El ‘regalito’ está llegando», prometió.

«Mi primer pensamiento es para las víctimas de este asesino (…) protegido por las izquierdas de la mitad del planeta. Se acabó el picnic», tuiteó por su parte el ministro del Interior italiano Matteo Salvini. «Se hará finalmente justicia para las víctimas del terrorismo», reaccionó de forma más sobria el exjefe de gobierno italiano Paolo Gentiloni.

El caso de este exactivista vuelto a la clandestinidad tras vivir protegido por gobiernos de izquierda –primero en Francia y luego en Brasil– planteó una inesperada e incómoda disyuntiva a la Bolivia del también izquierdista Evo Morales de cara al reclamo italiano: darle refugio o expulsarlo.

La defensoría del pueblo reveló el domingo que Battisti había solicitado refugio en una carta enviada tres días antes de Navidad al Consejo Nacional del Refugiado (Conare), pidiendo que se le concediera el asilo que le garantizara su «seguridad, libertad y vida».

El defensor del Pueblo de Bolivia, David Tezanos, dijo a la AFP que «no se le tomó una entrevista ni se le hizo conocer una resolución denegatoria, aspectos fundamentales del debido proceso (…) lo que vulnera los principios de ‘no devolución’ y ‘no expulsión'».

Bolivia, donde Morales buscará la reelección en octubre, optó por resolver el dilema entregándolo directamente a los italianos, sin conceder al poderoso vecino de ultraderecha la oportunidad de exhibirlo como trofeo de guerra.

El ministro de Justicia italiano Alfonso Bonafede explicó que como Brasil no prevé cadena perpetua en su derecho penal, Italia había accedido a reducir la condena a 30 años de cárcel con la esperanza de recuperar al fugitivo.

Un compromiso jurídico que ya no corre al regresarlo directamente a Roma, aunque la diferencia entre cadena perpetua y 30 años no tenga relevancia para un hombre de 64.

En su pedido de refugio a Bolivia, el italiano deploró «la nefasta coincidencia» de gobiernos «de ultraderecha» en Italia y Brasil.

Saga de novela

Battisti estaba prófugo desde que un juez de la Corte Suprema de Brasil emitiera el 13 de diciembre una orden de captura en su contra. Un día después, el entonces presidente Michel Temer firmó la orden de extradición reclamada desde hacía años por Italia.

Exmiembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC) durante los «años de plomo» en Italia, Battisti fue juzgado en ausencia en 1993 y condenado a perpetuidad por cuatro homicidios y complicidad en otros asesinatos a finales de los años 1970.

Vivió 15 años exiliado en Francia protegido por el gobierno socialista de Francois Mitterrand, donde se convirtió en exitoso autor de novelas policiales.

Tras una estadía en México regresó a Francia, pero en 2004 se vio obligado a partir de ese país: los vientos políticos habían cambiado. Se refugió clandestinamente en Brasil, antes de ser detenido en Rio de Janeiro en 2007.

En 2010, Lula da Silva negó su extradición a Italia tras un largo proceso judicial con una estadía en la cárcel. En el último día de su mandato, le otorgó el estatuto de refugiado político.

Battisti se casó con una brasileña, con quien tuvo un hijo en 2013. 

Cesare Battisti, una vida escapándose

El italiano Cesare Battisti, un exmilitante izquierdista que Italia pide en extradición, llega custodiado a la sede de la Policía Federal brasileña en Corumba de Goiás, el 5 de octubre de 2017.

El italiano Cesare Battisti, un exmilitante izquierdista que Italia pide en extradición, llega custodiado a la sede de la Policía Federal brasileña en Corumba de Goiás, el 5 de octubre de 2017. Foto: Archivo – AFP

La Razón Digital / AFP / París.-  Cesare Battisti, el exactivista de izquierda italiano condenado por asesinatos y que fue detenido el sábado en Bolivia, pasó cerca de 40 años de su vida en una huida casi permanente, con periodos en prisión y luchas política-judiciales para evitar la justicia de su país.

Condenado en ausencia a cadena perpetua en Italia, Battisti, de 64 años, pasó por México, Francia y Brasil, cuya justicia rechazó en un primer momento la extradición a Italia y luego la autorizó.

Italia quiere castigar a uno de los últimos protagonistas de los «años de plomo» de violencia de la década de los 1970.

Battisti, políglota de voz dulce y conocido por sus polémicas, nació en el sur de Roma el 18 de diciembre de 1954 en una familia comunista pero también católica, como él.

Tras pasar varias veces por la prisión por delitos comunes, a finales de los años 1970 se unió a la lucha armada dentro del grupo Proletarios Armados Por el Comunismo (PAC).

«Intentar cambiar la sociedad con las armas es una estupidez pero bueno, en esa época todo el mundo tenía pistolas», dijo en 2011. «Había guerrilleros en el mundo entero, Italia vivía en una situación prerrevolucionaria», agregó.

Tras ser detenido en Milán, fue encarcelado en 1979 y en 1981 se evadió. En 1993 fue condenado en ausencia a cadena perpetua por dos asesinatos y por complicidad en otro dos cometidos en 1978 y 1979, crímenes de los que dice ser inocente.

Tras pasar por México encontró refugio en Francia entre 1990 y 2004 gracias a la protección del expresidente socialista François Mitterrand, que se comprometió a no extraditar a ningún militante de extrema izquierda que hubiera renunciado a la lucha armada.

Igual que un centenar de militantes italianos de los años 1970, Battisti rehizo su vida en París.

Trabajó como guardián en un edificio y empezó a escribir y publicar una docena de novelas policíacas con muchos elementos autobiográficos que tratan temas como la redención o el exilio de exmilitantes extremistas.

– «Antes morir en Brasil» –

En 2004, el gobierno de Jacques Chirac decidió poner fin a la «jurisprudencia Mitterrand» y extraditarlo.

A pesar del apoyo de numerosas personalidades como la novelista Fred Vargas o el filósofo Bernard-Henri Levy, la justicia francesa rechazó el recurso contra la extradición y Battistli huyo entonces a Brasil con una identidad falsa, según él, con ayuda de los servicios secretos franceses.

Después de tres años de clandestinidad, en 2007 fue detenido en Rio y pasó cuatro años en prisión, donde mantuvo una huelga de hambre porque decía preferir «morir en Brasil antes que volver a Italia».

«Escribir para no perderme en la niebla de los días interminables, repitiéndome que no es verdad. Que no soy yo este hombre que los medios han transformado en monstruo y reducido al silencio de las sombras», afirma en «Mi fuga», un libro escrito en prisión.

En 2009, el Tribunal Supremo de Brasil autoriza su extradición pero deja la decisión final en manos del presidente Lula, que finalmente rechaza extraditarle. Como represalia Italia llama a consultas a su embajador en Brasilia.

En junio 2011 Battisti queda liberado y logra obtener un permiso de residencia permanente en Brasil. Luego se instala en Cananeia, una ciudad del sureste del país, donde continúa escribiendo y donde tiene un hijo.

Pero la justicia brasileña toma decisiones contradictorias. En 2015 una juez ordena una nueva expulsión. El mismo año se casa con su compañera brasileña en un camping de Cananeia.

Dos años más tarde le detienen en la frontera con Bolivia, acusado de querer huir, y le ponen bajo vigilancia electrónica durante cuatro meses.

Tras la elección en octubre pasado del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, que prometió su extradición, Battisti, tras 40 años de huida, vuelve a la clandestinidad, hasta el sábado, cuando se anunció su detención en Santa Cruz de la Sierra, en el centro de Bolivia.